Hallo, ich heiβe Sara.
domingo 4 de marzo de 2012
miércoles 29 de febrero de 2012
29 de Febrero
Calendario, horas, días, semanas... Todo inventado.
No existe.
El que hoy sea 29 de Febrero me parece algo "mágico", por decirlo de alguna manera. Pero cuando me paro a pensarlo me doy cuenta de que no existe este día. Ni el 1 de Marzo, ni el 25 de Junio.
No son más que el reflejo de la necesidad humana de controlarlo todo. Hasta el tiempo. Y hacer de ello algo que nos sirva, que nos parezca real.
Lo materializamos en forma de esos calendarios que en realidad, no sirven para nada.
¿Quién nos dice que hoy y no ayer o dentro de veinte días, es el primer día del año y no cualquier otro día? ¿Quién nos dice que realmente es hoy nuestro cumpleaños?
Nadie.
Sólo nosotros, porque necesitamos sentirnos superiores, incluso con respecto al tiempo.
Y si a la Tierra le sobran cada año 6h es porque ni siquiera nosotros podemos cambiar eso. Y lo tendrán calculado miles de científicos, físicos, astrónomos y demases, pero a mí no me convencen. Tendemos a calcularlo todo, buscar el sentido de todo lo que nos rodea, manipularlo y controlarlo, porque somos incapaces de hacer todo eso con nosotros mismos.
Creo que envidio cuando se consideraba año a un simple ciclo de cuatro estaciones, siempre tan ordenadas.
Feliz 29 de Febrero.
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Reflexiones naturales
viernes 24 de febrero de 2012
Admiración.
No sé, pero creo que somos unos tontos, en general. No sé si es cosa de la mentalidad de este país (que no voy a entrar, pero es un tema que me toca mucho la moral, la verdad) o que realmente no sabemos valorar las cosas, pero curiosamente, y en general, admiramos más las cosas que no son importantes.
Como la gente que trabaja y estudia, por ejemplo.
Cualquiera diría: "Pues que se dedique a una u otra cosa, que las dos... pues no puede ser."
Y así cientos.
Pues qué queréis que os diga, verdadera admiración es la que me inspira una compañera de clase, que con veinte y pocos años vive, no sólo independizada, sino que va a clase todos los días por la mañana y trabaja por la clase. Que tiene que hacer cambios de turnos para poder ir a las prácticas, que tiene más preocupaciones que la mitad de la gente de mi clase, y que encima, aprueba los exámenes, mejor o peor.
Y os hablo de ella porque es el ejemplo más cercano pero, ¿y muchas más personas que como ella, se lo curran para ser alguien? ¿Y esas personas que hacen el doble o triple de esfuerzo por conseguir algo que otros a la mínima desperdician?
No quiero parecer una abuela, pero no puedo seguir mirando con los mismos ojos a las personas, sabiendo que muchas estarían dispuestas a sacrificarse más o menos para poder estar en la universidad, mientras que otros van a clase para molestar, llegan tarde (como MEDIA HORA y encima está disfrutando de una puta beca de 4000 euros) o simplemente no aprovechan el tiempo para estudiar medianamente.
Creo que todos tenemos mucho que aprender.
Como la gente que trabaja y estudia, por ejemplo.
Cualquiera diría: "Pues que se dedique a una u otra cosa, que las dos... pues no puede ser."
Y así cientos.
Pues qué queréis que os diga, verdadera admiración es la que me inspira una compañera de clase, que con veinte y pocos años vive, no sólo independizada, sino que va a clase todos los días por la mañana y trabaja por la clase. Que tiene que hacer cambios de turnos para poder ir a las prácticas, que tiene más preocupaciones que la mitad de la gente de mi clase, y que encima, aprueba los exámenes, mejor o peor.
Y os hablo de ella porque es el ejemplo más cercano pero, ¿y muchas más personas que como ella, se lo curran para ser alguien? ¿Y esas personas que hacen el doble o triple de esfuerzo por conseguir algo que otros a la mínima desperdician?
No quiero parecer una abuela, pero no puedo seguir mirando con los mismos ojos a las personas, sabiendo que muchas estarían dispuestas a sacrificarse más o menos para poder estar en la universidad, mientras que otros van a clase para molestar, llegan tarde (como MEDIA HORA y encima está disfrutando de una puta beca de 4000 euros) o simplemente no aprovechan el tiempo para estudiar medianamente.
Creo que todos tenemos mucho que aprender.
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Reflexiones naturales
jueves 16 de febrero de 2012
Wunsche
Was ist dir Wunsch?
Y yo qué coño sé.
Eso es lo que me pregunto continuamente.
El problema es que creo que sé la respuesta,
y no quiero reconocerlo.
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Alteraciones sanguíneas
domingo 5 de febrero de 2012
Las bayas
(Puede tener spoilers)
Las bayas. Me doy cuenta de que en aquel puñado de fruta venenosa se esconde la respuesta a quién soy. Si las saqué para salvar a Peeta porque sabía que me darían la espalda si volvía a casa sin él, la respuesta es que soy despreciable. Si las saqué porque lo amaba, sigo siendo egocéntrica, aunque tiene disculpa. Sin embargo, si las saqué para desafiar al Capitolio, significa que soy una persona que merece la pena. El problema es que no sé qué pensaba exactamente en aquellos momentos.
¿Es posible que la gente de los distritos esté en lo cierto? ¿Que fue un acto de rebelión, aunque inconsciente? Porque, en el fondo, debo de saber que no basta con huir para mantener con vida a mi familia o mis amigos. Aunque pudiera, no arreglaría nada, no evitaría que las demás personas sufrieran tanto como ha sufrido Gale hoy.
¿Es posible que la gente de los distritos esté en lo cierto? ¿Que fue un acto de rebelión, aunque inconsciente? Porque, en el fondo, debo de saber que no basta con huir para mantener con vida a mi familia o mis amigos. Aunque pudiera, no arreglaría nada, no evitaría que las demás personas sufrieran tanto como ha sufrido Gale hoy.
En Llamas (LJDH #2)
Suzanne Collins
Suzanne Collins
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Lecturas incansables
domingo 29 de enero de 2012
Comidas sanas
Hoy he comido tortilla de patatas. Y me encanta ponerle mahonesa, sobre todo si la cocinan mis padres. Hoy no ha sido una excepción, pero me he echado de más. Cuando había engullido más de la mitad, me he dado cuenta de que me iba a sobrar mahonesa. En ese momento, mi madre iba a echar un poco en el plato de mi hermana, directamente del bote. Obviamente, con el montículo que tenía yo había suficiente tanto para mi hermana como para mí, y en el caso de que ella quisiera más (acababa de empezar su porción de tortilla), siempre podía echarse un poco más.
Entonces le he dado el plato a mi madre, con la intención de que cogiera una cucharadita para mi hermana. Pero al devolverme el plato, no os imagináis cuán grande ha sido mi sorpresa (y qué cara de imbécil he puesto) al darme cuenta de que mi madre me había dejado sin nada de mahonesa. Y a todo esto mi padre descojonándose de la situación.
Si a eso le añadimos que más tarde mi madre ha llamado "freskis" a los "chonis" os podéis imaginar que la comida ha tenido un ingrediente más sano que los alimentos frescos: la risa.
Entonces le he dado el plato a mi madre, con la intención de que cogiera una cucharadita para mi hermana. Pero al devolverme el plato, no os imagináis cuán grande ha sido mi sorpresa (y qué cara de imbécil he puesto) al darme cuenta de que mi madre me había dejado sin nada de mahonesa. Y a todo esto mi padre descojonándose de la situación.
Si a eso le añadimos que más tarde mi madre ha llamado "freskis" a los "chonis" os podéis imaginar que la comida ha tenido un ingrediente más sano que los alimentos frescos: la risa.
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Alteraciones sanguíneas
lunes 23 de enero de 2012
Burbujas
En primer lugar, y antes de escribir el cuerpo de la entrada en sí, quería felicitar a Silhouette, que hoy es su cumpleaños y la muy no nos lo contó D8. ¡Felicidades! Espero que lo hayas pasado genial hoy y todas esas cositas. Ahora, también espero acordarme para el año que viene, que yo con esto de las fechas soy muy mala.
Y coincidiendo con la felicitación, hoy os traigo una cosa bonita que me ha pasado hoy, así que espero que también le guste a nuestra cumpleañera. No sé si os ha pasado a vosotros también, si os habéis fijado en algún momento, o simplemente ni siquiera le habéis dado importancia.
Me gusta nadar. Aunque es algo relativamente nuevo, porque de pequeña tenía hasta pesadillas con la piscina a la que iba todas las semanas a aprender a mantenerme en el agua. Pero cuando pasas un año sin natación, te das cuenta de que eso cala (oh lol, es agua... cala, ¿lo pilláis? Bueno dejémoslo aquí. NO habéis leído nada). Que lo que te parece rutina llega a ser parte de ti, en cierto modo. No es que haya sido de esas personas a las que les gusta el fútbol, por poner un ejemplo, y se han tirado desde enanos en un equipo, haciendo partidos y participando en tropecientas competiciones locales y regionales. Una vez un profesor me propuso pasarme al grupo de competición, que tenían que entrenar tres días a la semana, más los sábados, que hacían cometiciones con otros participantes del resto de Madrid. Pero no pude aceptar, porque ese curso fue asfixiante, y bastante ya nos suponía a mis padres y a mí ir hasta la piscina (que está en un pueblo de aquí cerca) un día a la semana. Pero en fin, me estoy desviando del tema.
Desde hace poco vuelvo ir a natación, después de otro año sabático que me pasé en 2º de Bachiller, pero por libre. Claro que se nota. He perdido ritmo, técnica, resistencia y velocidad. Pero no me importa, porque aunque dudo de que pueda llegar al nivel que tenía antes, poco a poco noto que me canso menos y me puedo permitir mi media hora de ejercicio sin pinchazos, ni calambres, ni gemelos que deciden joderte viva (con perdón). Disfruto nadando, y en cierto modo me lo tomo con calma, aunque a veces me pico con la música hiperactiva que ponen a todo volumen en el gimnasio, o con los inquilinos que caen en la misma calle que yo.
Pero hoy me ha pasado algo curioso, que no me había dado cuenta antes. Estaba nadando a croll, casi llegando a un extremo de la calle, en el que tengo una enorme cristalera a modo de ventana por donde llega el Sol por la tarde. Me dio simplemente por mirarme las manos, cuando vi que mis dedos, concretamente mis uñas, parecían brillar. Reflejaban colores azules y plateados, pero la visión sólo duró unas décimas de segundo. Los pocos minutos que quedaban para que me fuera, me los he pasado nadando de frente, analizando el fenómeno: al introducir las manos en el agua, se crean burbujitas que parecen salir de mis mismos dedos de la mano. Estas burbujitas, simplemente reflejaron la luz, creando ese efecto brillante que sólo tiene la superficie del agua.
No sé por qué, pero me ha encantado. Me ha hecho sentirme más cómoda aún dentro del agua.
Y coincidiendo con la felicitación, hoy os traigo una cosa bonita que me ha pasado hoy, así que espero que también le guste a nuestra cumpleañera. No sé si os ha pasado a vosotros también, si os habéis fijado en algún momento, o simplemente ni siquiera le habéis dado importancia.
Me gusta nadar. Aunque es algo relativamente nuevo, porque de pequeña tenía hasta pesadillas con la piscina a la que iba todas las semanas a aprender a mantenerme en el agua. Pero cuando pasas un año sin natación, te das cuenta de que eso cala (oh lol, es agua... cala, ¿lo pilláis? Bueno dejémoslo aquí. NO habéis leído nada). Que lo que te parece rutina llega a ser parte de ti, en cierto modo. No es que haya sido de esas personas a las que les gusta el fútbol, por poner un ejemplo, y se han tirado desde enanos en un equipo, haciendo partidos y participando en tropecientas competiciones locales y regionales. Una vez un profesor me propuso pasarme al grupo de competición, que tenían que entrenar tres días a la semana, más los sábados, que hacían cometiciones con otros participantes del resto de Madrid. Pero no pude aceptar, porque ese curso fue asfixiante, y bastante ya nos suponía a mis padres y a mí ir hasta la piscina (que está en un pueblo de aquí cerca) un día a la semana. Pero en fin, me estoy desviando del tema.
Desde hace poco vuelvo ir a natación, después de otro año sabático que me pasé en 2º de Bachiller, pero por libre. Claro que se nota. He perdido ritmo, técnica, resistencia y velocidad. Pero no me importa, porque aunque dudo de que pueda llegar al nivel que tenía antes, poco a poco noto que me canso menos y me puedo permitir mi media hora de ejercicio sin pinchazos, ni calambres, ni gemelos que deciden joderte viva (con perdón). Disfruto nadando, y en cierto modo me lo tomo con calma, aunque a veces me pico con la música hiperactiva que ponen a todo volumen en el gimnasio, o con los inquilinos que caen en la misma calle que yo.
Pero hoy me ha pasado algo curioso, que no me había dado cuenta antes. Estaba nadando a croll, casi llegando a un extremo de la calle, en el que tengo una enorme cristalera a modo de ventana por donde llega el Sol por la tarde. Me dio simplemente por mirarme las manos, cuando vi que mis dedos, concretamente mis uñas, parecían brillar. Reflejaban colores azules y plateados, pero la visión sólo duró unas décimas de segundo. Los pocos minutos que quedaban para que me fuera, me los he pasado nadando de frente, analizando el fenómeno: al introducir las manos en el agua, se crean burbujitas que parecen salir de mis mismos dedos de la mano. Estas burbujitas, simplemente reflejaron la luz, creando ese efecto brillante que sólo tiene la superficie del agua.
No sé por qué, pero me ha encantado. Me ha hecho sentirme más cómoda aún dentro del agua.
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