sábado, 20 de septiembre de 2008

Sentirse incompleta

Sentirse incompleta... ¿es posible?
Lo digo para aquellos y aquellas que dudan que una persona pueda sentirse así. Porque es cierto.

Cuando me alejaba el pasado (y tan pasado) día 17 de Agosto en el coche de un pequeño pueblo de Toledo, una parte de mí se quedaba allí. Desde entonces, cada día que ha pasado durante este curioso mes de finales de verano, he ido sintiendo cada vez más la nostalgia de aquellos quince o catorce días que pasé entre las personas más especiales que he conocido nunca... Sobre todo dos personas. O quizá sólo una.
Todos los años durante dos o tres veces, he ido a mi pueblo. Siempre me he encontrado con mis amigas y con la misma gente. Algunos de nuestra edad que viven allí, otros que como nosotras venían de fuera. Las mismas casas, las mismas calles, los mismos olores. Que después de pasar una buena temporada encerrada en el crudo (al menos para mí) ambiente de ciudad que llega a ser agobiante añadiendo el tema de la rutina, hacen el paraje más delicioso. Es tranquilo, puedes ir sola de un extremo a otro sin peligro y hay mucha más libertad. Pero no es eso de lo que quiero hablar. Aunque todos los años veía a las mismas personas, todos los años eran distintos de los anteriores, todos tenían algo especial. Pero hasta la fecha de hoy, el insuperable fue estos quince días que pasé en Agosto.
Al llegar, todo apuntaba a ser más o menos como siempre, pero con el paso del tiempo conocimos a más gente y todo cambió rotundamente. Todo. En apenas dos días fugaces, las que éramos junto con los que habíamos conocido nos juntamos en lazos de amistad (siento que suene cursi al decirlo así, pero no encuentro otras palabras) fuertes.
Hoy, aún hoy, un mes después, a pesar de las grandes distancias que nos separan a algunos... Sigo sintiendo esos lazos. Hay una canción que cada vez que se escucha nos invade completamente y a mí personalmente me transporta... En aquellos momentos puntuales que la escuchábamos cuando estábamos todos juntos, a veces de noche bajo un cielo rebosante de estrellas, otras bajo el sol cálido de las tardes.

Aún recuerdo esos días, aún veo a esas personas junto a mí cuando escucho la canción, sigo sintiendo esos lazos que quizá nos unan para siempre... Y gracias a todo esto sé, que este verano no lo cambiaría por nada. Porque conocí a muchas personas increíbles, porque encontré a quien estaba buscando y porque ha sido el verano más especial en mis apenas 15 años de vida.

2 comentarios:

Momo dijo...

Joder Uka, pero que profunda eres y que bien escribes :__(

Algunas (pocas) personas tienen un talento singular para contar cosas aparentemente normales y transmitirnos sus sentimientos.

.....o algo así, no?

El caso, es comprensible echar en falta a ciertas personas, pero el recuerdo de lo que vivimos con ellas permanece con nosotros siempre (aunque no lo recordemos xD).

Y siempre he pensado que es mejor sentirse incompleta a no sentir nada directamente (no me hagas caso, paranoias mías).

Saludos de Pokute

Uka dijo...

Los momentos de inspiración consiguen grandes cosas ¿eh? xD.
Supongo que si de verdad sientes algo, no tienes por qué tener dificultades en escribirlo o contarlo.
Lo bueno de mi historia, es que tendremos alguna oportunidad más de vernos el año que viene, pero hasta entonces pasará mucho tiempo.
Jaja, lo tendré en cuenta. Gracias por tu comment :D