domingo, 16 de noviembre de 2008

Camino

No tenemos paciencia.
Tendemos a adelantarnos a nuestra edad. No soy antigua ni conservadora ni nada por el estilo, simplemente realista.

Según vamos creciendo y tomando determinada conciencia, queremos ser más mayores de lo que somos, crecer o desarrollarse antes de tiempo. Los niños y niñas quieren ser adolescentes, y los adolescentes quieren ser adultos. ¿Por qué? ¿Acaso no estamos a gusto con nuestra situación?
Me parece más agradecido y correcto aceptar lo que somos en cada momento de nuestra vida. 
Así, si ahora soy una chica con las hormonas más revolucionadas que las partículas en el LHC, no tengo que jugar a ser ya una mujer mayor con responsabilidades. Lo mismo con todos los casos.

Hay que vivir el presente, aprovechar el momento en el que vives, no derrochar ningún segundo, porque luego no podrás volver atrás, y arrepentirte no servirá de nada; únicamente para martirizar a una mente ya martirizada. No. No hay que jugar con ciertas cosas. Lo que no quiere decir que no puedas hacer algunas cosas, porque también es cierto que de errores se aprende, pero siempre que no sea algo de lo que sabes que te podrás arrepentir después.

Porque los niños y niñas sueñan con ser mayores, y los mayores sueñan con ser niños y niñas.



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