lunes, 24 de agosto de 2009

Punto de encuentro

Hoy por fin he regresado de ese pequeño rinconcito cercano a Extremadura al que considero más como mi casa.
Es cierto, y mentiría al negar que voy por los amigos, la peña y las fiestas. Pues claro, como todo el mundo. Pero para mí hay muchas más cosas que eso. De hecho, este año he echado mucho de menos el pasar un día en el campo, dar un paseo por camino arenoso o incluso saltando entre rocas, y después sentarse tranquilamente a la sombra de cualquier árbol, y escuchar el sonido del verano.
Otra de las cosas que siempre me ha gustado es el despertar por la mañana, cuando aún refresca un poco. Se escuchan las voces de las personas, del pueblo que se está levantando. Y se mezclan con los pájaros, el eco de animales lejanos y las cosquillas del ambiente entre cálido y fresco de las primeras horas del día.
Pero por supuesto, lo mejor de todo es pasear por las calles que no parecen haber sentido el paso del tiempo, excepto por las antenas de televisión y algunos cables telefónicos que atraviesan las fachadas. Lo demás permanece como siempre ha estado. Las mismas cuestas, las mismas calles curvas que no siguen un esquema ordenado y el mismo suelo que han pisado tantas personas desde el siglo pasado. Aunque cuando ya estoy rodeada de todas esas personas, es entonces cuando puedo sentir todo con más viveza, cuando puedo percibirlo con una intensidad inquietante.
Rodeada de risas, llantos, abrazos, bromas, canciones, personas y naturaleza es como realmente puedo vivir, sentir y emocionarme al recordar todos los momentos vividos.


Seguiré echando de menos la música del reloj de la plaza antes de anunciar la hora, el pregón que anuncia las últimas noticias, el aire limpio del tiempo y el latir del campo, pero me siento feliz porque sé que todo permanecerá como está, y año tras año, ese será nuestro punto de encuentro.

4 comentarios:

Hoshi dijo...

Qué bonito :D
La verdad, a mí también me gustan bastante los pueblos.
A pesar de ciertas cosas modernas, suelen seguir manteniendo ese aire antiguo.
Aunque no sea por los amigos ni las fiestas, es precioso ir a un sitio en el que apenas se escuchan los coches y el aire es puro.
En el que el campo está a un cuarto de hora a pie, y un bosquecillo a otro cuarto en coche.
Una entrada preciosa.

Momo dijo...

Oh.

Sae T. Lawliet dijo...

Hm...Curiosamente, yo los pueblos no los soporto, aunque cueste creerlo, prefiero las ciudades grandes (pero sin exceso de gente, como en Madrid o Barcelona...)
Pero claro, para gustos, colores xD.
Claro, son tantos años viviendo en la ciudad que me gusta hasta la música de los coches...y hasta el aroma, aunque contamine, a mí me gusta...
Pero sí, los pueblos también están bien :D

Anónimo dijo...

Pos a mi tambn me encantan los pueblos y mas un pueblo komo VALDEVERDEJA !!. Pero lo mas boniito del pueblo es estar rodeadaa de la gente ke mas kieres y de esa gente ke sabes ke antes o despues estaran ahii. Este año e disfrutado komo una niñaa aunke aya abia algunos momentos dificiles (ya me entiendes xD)y lo mas importante llevando encima,por fin, esa camiseta con un nuevo nombre y esperemos, ya definitivoo jeje.
Una entrada espectacular!!
Espero verte muy prontoo!!
tteQiieRoO!!