martes, 15 de septiembre de 2009

Nuevos comienzos

Hoy he comenzado el curso. Pero bien comenzado.
Después del madrugón, de aguantar el frío y el aire de primera hora de la mañana y escuchar el típico sermón del primer día de clase, gentileza del jefe de estudios (actual tutor hasta que se digne a aparecer la verdadera) y otras palabrejas que lleva repitiéndonos desde principios del curso pasado, hemos dado clases. Sí señores. Incluso nos han mandado deberes y nos han puesto un examen de repaso para mañana, y yo tan tranquila. Sin haber repasado nada absolutamente. Y la verdad que ganas no tengo. Ya surgirá todo mientras hago el examen y lo que no, pues nada. No voy a matarme a hacer un pequeño resumen de todo lo aprendido durante... ¿la ESO entera? Como comprenderéis, es una matada y no creo que haya nadie dispuesto a permitirse dicho lujo.

Además, esta tarde, me he tragado tres colas increíblemente largas de tres papelerías distintas. Y seeh, pensaréis que para cuatro bolígrafos, un archivador, recambios, un estuche y poco más, no sé por qué me he paseado por diferentes tiendas. Lo cierto es que buscaba un material en concreto: ecológico. De casualidad (todo hay que decirlo) los encontré en un catálogo para el nuevo curso, pero lo cierto es que no lo vendían. Así que después de patearme todo el centro de mi ciudad, apenas he conseguido encontrar dos fluorescentes y un bolígrafo de esas características. Qué queréis que os diga, me siento un tanto decepcionada. Pero en cierto modo también estoy a gusto. Sé que con cosas diminutas como esa yo sola no voy a conseguir nada pero siento que conmigo, he cumplido por hoy.
Y al igual que Nayi ha publicado, a mí también me encanta el olor dulce del papel en los libros nuevos, de mochilas y estuches sin estrenar, de las hojas de cuadernos y archivadores... Me engorda oler mis libros, en serio. Y me da muchísima rabia cuando su olor desaparece, después de abrirlos y cerrarlos tanto, a mediados de curso más o menos. Y el que desprenden las papelerías y librerías, igual o más. Así que si queréis disfrutar un poco de ese perfume, buscad una papelería antigua, como de esas que aún quedan en Madrid capital. Un local pequeño, con mostradores de madera, no de la madera actual, sino de aquella que había antes, delicada, antigua, cálida. Con estantes por todas las paredes llenas de folios, mapas y libros, muchos libros. Poco espacio entre la entrada y el mostrador, y el suelo de baldosines desgastados. En serio. Entré en una hace ya bastante, y tengo muchas ganas de volver a pisar la misma tienda u otra parecida.

Yo sigo en mi lectura de Dos velas para el diablo. La verdad que, aunque no haya causado el mismo efecto en mí que Memorias de Idhún (hablando de la misma autora), me siento verdaderamente atraída por el libro. A ver cómo interpretáis eso. Tiene algo que engancha a seguir leyendo, a pesar de que en esencia, como ya digo, no pueda igualar a la famosa trilogía de MDI. El primer día que lo cogí, porque estaba aburrida en casa, leí cerca de cincuenta páginas, y porque tuve que ir a buscar a mi amiga de Toledo, que llegaba en esos momentos. Entre el domingo por la tarde-noche y el sábado a ratos perdidos, me leí hasta la página trescientas y algo. Así que supongo que entre hoy y mañana por la noche, lo terminaré, porque hoy no he parado en casa y mañana, menos aún. Lo que no sé, qué libro será capaz de saciar la sed de lectura (que ahora tengo mucha) después de este. Supongo que comenzaré con alguno de Carlos Ruiz Zafón, que tengo pendiente desde hace algún tiempo...

¿Os había contado ya que mañana tengo un examen de nivel para ingresar en la Escuela Oficial de Idiomas?
Ole.
No es que me las vaya dando, pero tengo muchas ganas de entrar. Aunque no sé qué tal con el Bachiller y tal, pero bueno, se intentará llevar de la mejor forma posible. De momento, la prueba es para ver qué nivel me correspondería y desde allí, empezar. Además, no estoy para nada nerviosa. Me he repasado los contenidos del año pasado (que son básicamente los de siempre...) y apenas he dedicado unos minutos, porque recuerdo todo y lo que no, me sale siempre sobre la marcha. No necesito estrujarme los sesos durante minutos para recordar la organización exacta de una estructura gramatical, porque al menos, en la expresión escrita, quitando la poca extensión de mi vocabulario inglés, creo que tengo suficiente fluidez. Sólo tendré que ir relajada, tranquila, descansada y comida lo suficiente como para hacer el examen sin pensar en nada más. Porque como me obsesione con la hora desde el principio, lo jodería pero bien.

En cuantro a la entrada de ayer, me sorprendo a mí misma. No me avergüenzo ni me arrepiento ni encuentro demasiado ridículo nada. Es más, me ha servido para reflexionar aún más sobre lo que me pasa, y he llegado a la, brillante o no, conclusión de que ahora me da igual. Si más adelante llega el momento de amar... pues eso, ya llegará. Tampoco la toméis como una entrada emosa o demasiado emotiva, porque ya os digo, que la escribí desde un estado de felicidad bastante grande y claro.

Un saludo =).


3 comentarios:

Nayi dijo...

Muchisima suerte en el examen de ingreso. Dios, que desesperacion, no puedo poner caritas ni acentos porque al teclado le ha pasado algo... Bueno, da igual.


Y oye, si buscas recomendacion de libros, o mejor dicho, uno que sacie tu sed... te recomiendo uno que me aconsejo una amiga. Se llama "Los juegos del hambre". Es BUENISIMO. Creo que es una trilogia, pero solo han sacado el primero. En serio, buenisimo. Me lo compre una mañana, lo empece despues de comer y me lo termine por la noche. Es genial.



Y eso... besitos. x3

Sae T. Lawliet dijo...

Ecologista y lectora de Gallego.
Me encantas ;)
¿Sabes qué? Yo prefiero Dos Velas a MDI

Uka dijo...

Nayi y Sae: Os respondo en mi próxima entrada, muchas gracias por pasaros ;D.