lunes, 14 de septiembre de 2009

Soy pequeña, y humana

El viernes me sentía increíblemente bien y feliz.
Había venido mi amiga desde Toledo para pasar el fin de semana, y otros amigos también iban a estar presentes aquella noche, además de mis amigas de toda la vida.
Como otros tantos años, con la diferencia de las personas que me acompañaban en ese momento, nos sentamos en la ladera de la colina del parque, esperando a que dieran comienzo a los fuegos artificiales.
Pero en cambio, no sucedió lo mismo que en otras ocasiones.
Aquellas en las que se me emocionaba con los fuegos, con la música que envolvía todo, la luz que iluminaba los rostros boquiabiertos que dirigían sus miradas al cielo, donde las explosiones de colores provocaban escalofrío tras escalofrío en mi cuerpo, poniendo toda mi piel de gallina.
No sentí nada.
Pensé que podría ser por la música, que este año no tenía (la crisis supongo), pero de súbito recordé, medio abatida, que ya el año pasado ocurrió algo así.
A pesar de la alegría que sí llegaba a sentir en ese momento, de las risas que me había echado con la gente y las que aún estaban por llegar. No sentía nada más. Simplemente me vi pequeña y mi mente se llenó de curiosas reflexiones fugaces que fui incapaz de memorizar, sacando una única conclusión: soy humana. Y aunque pueda parecer extraño, para mí tiene mucho sentido.

Vale, estoy como una regadera, pero es lo que me encontré en un momento que siempre recuerdo muy emotivo, así que no pudo evitar extrañarme.
Y no es todo. Últimamente pienso que no puedo querer a nadie. Más que pienso, siento que no puedo sentir nada demasiado especial, como amor. Menuda paradoja, ironía, metáfora. Como queráis llamarlo.
Pienso y reflexiono sobre cosas que no querría plantearme, cosas que no veo tan normal que alguien como yo tenga en mente. Y todo eso me hace sentirme más pequeña, más humana y evita que pueda sentir aquello que sí deseo.
Pero a pesar de todo, estoy feliz, tengo ganas de comenzar el curso que se acerca tan acechante, que puede llegar a dar miedo. Me siento con energías para todo, y ahora mismo, no me lamento por nada.

Sé que me sentiré ridícula una vez que publique la entrada y no podré evitar los deseos de eliminarla por completo para no ridiculizarme... Pero también sé que se llama libertad de expresión y pensamiento, ¿no?

Un saludo.


3 comentarios:

Hoshi dijo...

Me gusta tu reflexión.
A mi los fuegos artificiales me encantan, pero me hacen sentir pequeña e insignificante. Creo que tú lo has explicado mejor que yo.
A mí también me aterroriza el nuev curso, sobre todo porque este año lo más probable es que no conozca a nadie de clase y me da miedo que me pase lo del año pasado.
En fin, bonita entrada.
¡Saludos!

Sae T. Lawliet dijo...

Interesante.
Yo pensaba lo mismo que tú. Y, curiosamente, me enamoré, pero sólo sentí eso, en lo demas continué igual...sin sentimiento.
Sólo digo eso.

Pasko Ikariakuma dijo...

Espero leas esto. Sara... ¿viste Toradora verdad?

Fijate en Minori. Es como tú.

Solo piensa eso. Y aplica conceptos ;D