sábado, 6 de agosto de 2011

Sueños

Julián nunca había visto llorar a Miquel Moliner. El reloj les cercaba, contando los minutos en fuga.
-Aún hay tiempo -murmuraba Miquel con la mirada puesta en la entrada de la estación.
A la una y cinco, el jefe de estación dio la llamada final para los pasajeros con destino a París. El tren había empezado ya a deslizarse por el andén cuando Julián se volvió para despedirse de su amigo. Miquel Moliner le contemplaba desde el andén, con las manos hundidas en los bolsillos.
-Escribe -dijo.
-Tan pronto llegue te escribiré -replicó Julián.
-No. A mí no. Escribe libros. No cartas. Escríbelos por mí. Por Penélope.
Julián asintió, dándose cuenta sólo entonces de lo mucho que iba a echar de menos a su amigo.
-Y conserva tus sueños -dijo Miquel-. Nunca sabes cuándo te van a hacer falta.
-Siempre -murmuró Julián, pero el rugido del tren ya les había robado las palabras.


La Sombra del Viento
Carlos Ruiz Zafón

1 comentario:

Silhouette dijo...

Me encantan los libros de Zafón, están llenos de frases y pequeñas lecciones, como esta.