sábado, 3 de septiembre de 2011

Momentos íntimos

Muchas veces me he preguntado si alguien más tenía esos momentos íntimos y personales. Y con momento íntimo no me refiero a la necesidad de ir al cuarto de baño o cualquier otra guarrada que os estéis imaginando (que os conozco ¿eh?). De lo que hablo ahora mismo es de esos momentos que, por ser tan especiales o importantes para alguien, se viven en intimidad, y no eres capaz de compartir con nadie, que para eso son tuyos leñes.
Uno de ésos es cuando, a pesar de estar rodeada de muchas personas, pasear por una calle abarrotada o sentir un jaleo enorme cerca de ti, tú te quedas enfrascada en tus propios pensamientos. Pueden ser tan tontos como quieras, pero estás completamente en otro mundo, y de esos pensamientos te vas a otros y a otros, y llega un momento en que quedas totalmente dentro de una burbuja. Una burbuja que parece flotar entre esas personas que están a tu alrededor y cuyas voces parecen un eco tan lejano al que apenas pones atención, ya que tus pensamientos son mucho más importantes. Pues bien, de esto lo que más me fastidia (jode si creeis que es más expresivo) es que, cuando más a gusto estás en tu burbuja de color, llega alguien y la rompe. Y tengo la misma sensación como si esa misma persona hubiera cogido un alfiler y hubiese pinchado ligeramente la burbuja. Hala. Adiós.
Pero sin duda, mi momento más especial, mágico e importante, es cuando llego al final de un libro. Puedo leer en cualquier lugar a cualquier hora si os empeñais, pero ¿leer el final o el desenlace? Nunca. ¿Habéis leído? NUNCA. Pienso que el hecho de terminar de leer un libro es tan personal y tan tuyo, que no puedes leerlo en el tren por ejemplo. Siempre que me queda poco o sólo el desenlace, no puedo hacer otra cosa más que cerrar el libro y esperar a estar en mi habitación, sola, con la calma de la noche y la tenue luz del flexo de mi mesilla la mayor parte de las veces. Y es que es ahí el único momento donde puedo reír, llorar, enfadarme, morderme las uñas de nervios o gritar mentalmente a los personajes cosas como "¡Que no entres ahí!", "¿No ves que te van a pillar?", "¡Oh no! Que va a morir al final". Entonces es cuando realmente soy capaz de saborearlo, de vivirlo, de sentirlo. Y es mi momento íntimo favorito.

Ahora si queréis, podéis contarme vuestro momento íntimo =). Me encantará leer los vuestros, aunque seguro que alguno coincidís conmigo.

Espero que nos leamos pronto, ratoncitos. Un beso os quierooooo.


PD: XDDDDDDDDDDD. La despedida es coña, pero sí, es cierto que os quierooooo ;).

2 comentarios:

Light Shine dijo...

Estoy completamente de acuerdo contigo, para mí uno de esos momentos intimos es leyendo el final de libro. ^^

Silhouette dijo...

A mí esto sólo me pasa con algunos libros. Para mí el momento más íntimo es escuchar música. No me refiero ir oyéndola por la calle, sino a sentarme, ponerme los casos y fijarme en el timbre de la voz, la guitarra, el bajo, el ritmo de la guitarra. He llegado a llorar simplemente escuchando melodías que me parecen demasiado preciosas para este mundo (ala, ya podéis reiros de mí todo lo que queráis xD).

PD: Gracias por los ánimos en el post, y me alegra mucho que digas mis palabras te suenen optimistas.