miércoles, 19 de octubre de 2011

Cuando amanece

Cuando salgo por la mañana de casa, aún es de noche. Realmente no tengo la noción de que va a amanecer en apenas una hora, para mí es noche cerrada, como si me hubiera despertado a causa de un sueño malo o con ganas de ir al baño; entonces miro por la ventana y veo que el cielo es siempre de un azul marino oscuro, casi negro a veces y otras más intenso. A veces se aprecian las nubes recortadas en la sombra, aún más oscuras si caben, pero delimitadas por la luz que llega de la Luna. Así que hoy me parecía una noche como ésas. Y lo más curioso es que me he dado cuenta hoy de todo esto.
Sin embargo, lo que es para mí más extraño aún es la sensación de que te encuentras en un túnel continuo cuando estás sentada en el vagón del tren. Normalmente termino encontrando un sitio de espaldas a la ventana o en un asiento que da al pasillo, y pocas veces me fijo en lo que hay tras los cristales, más que nada porque la gente que hay de pie me impide ver, y no porque no quiera. Pero hoy he conseguido sentarme al lado de la ventana, de espaldas a la dirección a la que se dirigía la máquina y bien protegida. He cogido mi libro y me he puesto a leer, como siempre. He notado cómo el tren se movía y de vez en cuando por el rabillo del ojo veía las luces que hay en las paredes del túnel. De repente, me he dado cuenta de que el túnel se estaba haciendo demasiado largo, así que no he podido evitar separar la vista de las letras que se me colaban por los ojos en ese momento y mirar largamente a través del cristal. Al principio me costó distinguir nada, pero poco a poco me dí cuenta de que todo estaba efectiva y completamente a oscuras. A mi izquierda, justo el lado de mi ventana, iba quedando mi ciudad, que no era más que puntos de luz amarillenta que se extendían horizontalmente entre una vaga neblina y nubes oscuras que la guardaban.
Según el tren avanzaba en su recorrido, iba apreciando que poco a poco la claridad se iba abriendo paso entre extrañas nubes de un curioso color entre azul, gris y violeta. Cuando decidí descansar un poco los ojos del libro, volví a mirar a través de la ventana esperando quizá a que la luz amarillenta del Sol me cegase como de costumbre, pero no fue así. Entre los edificios de Madrid, según me acercaba a Atocha, se asomaban ésas nubes tan raras y detrás, entre tímido y malicioso, el Sol. Y no era un Sol cualquiera. Se veía perfectamente su forma redondeada, tan perfecta que alguien parecía haberlo dibujado con compás en medio de un lienzo que debía hacer de decorado, y era naranja. En realidad era también una mezla de tonalidades amarillentas, naranjas y rojizas que soy incapaz de describir, pero efectivamente daba la sensación de estar hecho de fuego y por un momento he sonreído, porque he pensado que no nos engañan tanto con todas esas historias acerca del universo y sus misterios que en realidad nadie conoce exactamente. Aunque os parezca una cursilada, me ha parecido una estrella triste por un momento, parecía inspirar calidez pero también transmitía una sensación extraña, de inquietud, de pena. Al mismo tiempo que me daba miedo pensar el por qué de todo eso, me ha hecho sentir algo de esperanza y, por un momento, me ha parecido bello.
Incluso he llegado a pensar que algo cambia, aunque ya no sé si es sólo en mí misma, o es algo más.

3 comentarios:

Aquarela dijo...

Me encanta la sensibilidad con la que has escrito esta entrada.
A mí me sucede lo mismo y por eso sé bien de qué hablas.
Quería invitarte a que probaras una cosa. Mientras amanece, si tienes la oportunidad, mira las partes de arriba de los edificios, si son de cristal mejor. Es un espectáculo alucinante.

Light Shine dijo...

Me encanta como has escrito la entrada, además de que a mí también me pasa eso cada mañana.
Lástima que no pueda hacer lo que dice Aquarela, porque de camino al instituto los edificios que hay no son de cristal, pero molaría *-*

Silhouette dijo...

Qué entrada más bonita, me gustaría ser madrugadora y saber mejor de qué habláis, porque cuando yo me despierto ya es de día xDU. Aunque me he inspirado para escribir una entrada sobre la ciudad que despierta :3