viernes, 24 de febrero de 2012

Admiración.

No sé, pero creo que somos unos tontos, en general. No sé si es cosa de la mentalidad de este país (que no voy a entrar, pero es un tema que me toca mucho la moral, la verdad) o que realmente no sabemos valorar las cosas, pero curiosamente, y en general, admiramos más las cosas que no son importantes.

Como la gente que trabaja y estudia, por ejemplo.

Cualquiera diría: "Pues que se dedique a una u otra cosa, que las dos... pues no puede ser."
Y así cientos.

Pues qué queréis que os diga, verdadera admiración es la que me inspira una compañera de clase, que con veinte y pocos años vive, no sólo independizada, sino que va a clase todos los días por la mañana y trabaja por la clase. Que tiene que hacer cambios de turnos para poder ir a las prácticas, que tiene más preocupaciones que la mitad de la gente de mi clase, y que encima, aprueba los exámenes, mejor o peor.

Y os hablo de ella porque es el ejemplo más cercano pero, ¿y muchas más personas que como ella, se lo curran para ser alguien? ¿Y esas personas que hacen el doble o triple de esfuerzo por conseguir algo que otros a la mínima desperdician?

No quiero parecer una abuela, pero no puedo seguir mirando con los mismos ojos a las personas, sabiendo que muchas estarían dispuestas a sacrificarse más o menos para poder estar en la universidad, mientras que otros van a clase para molestar, llegan tarde (como MEDIA HORA y encima está disfrutando de una puta beca de 4000 euros) o simplemente no aprovechan el tiempo para estudiar medianamente.

Creo que todos tenemos mucho que aprender.

1 comentario:

Silhouette dijo...

No podría estar más de acuerdo contigo. ¡Chapó por esa compañera tuya!