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domingo, 6 de noviembre de 2011

Por un momento


Por un momento, cerremos los ojos.
Todos. A la vez.
Por un momento, dejemos de escuchar nuestra voz.
Y escuchemos lo que nos rodea.

Unos segundos sirven para darnos cuenta de muchas cosas.
Para saber que no sólo somos nosotros.
Esos segundos son valiosos, porque nos pueden ayudar a recapacitar.
A pensar en una solución.
E intentar frenar nuestra avaricia y ganas de destruirlo todo.

Con una sola vez, es más que suficiente.
Es una lástima que nunca lo hagamos.


sábado, 23 de abril de 2011

Qué afortunados...

Mires donde mires, hay color. Hay vida.
Somos muy afortunados por haber surgido, por caprichos de la naturaleza tal vez, en un planeta como éste. Un planeta lleno de colores, de texturas, de olores, que están ahí, gratuitos para todos, casi ilimitados, pero sobre todo, son un regalo desinteresado. Todo lo que realmente necesitamos está (o estaba más bien) a nuestro alcance, sólo teníamos que descubrir para qué y cómo utilizarlo. Lo demás venía solo. La naturaleza nos daba aquello que necesitábamos para vivir, al igual que se lo daba a la bacteria más simple o a la ballena más grande del océano. No deja de ser una madre que se preocupa por igual de todos sus hijos (suena cursi ¿eh?, pero pensadlo). Lo malo es cuando, aprovechando cierta ventaja que suponía nuestro cerebro, en vez de emplearlo para mejorar sí, no estoy negando eso, lo comenzamos a emplear para construir cosas, máquinas, y destruir todo aquello que nos habían dado. Es cierto que había ciertos peligros que había que superar: la lucha por la supervivencia, pero al igual que nosotros necesitábamos de otros para sobrevivir, otros necesitaban de nosotros. Con el desarrollo, y viendo que podíamos vencerlos, comenzó una masacre indiscriminada por todo el planeta, hasta reducir el espacio natural a lo que queda ahora, y producir una serie de efectos sobre todos los medios que ya no pueden ser revertidos.

Somos afortunados por vivir en un planeta así, y a pesar de todo, cegados por la avaricia, el miedo y la oscuridad, lo hemos destruido.
Aunque no podemos volver al pasado para enmendar errores, sí que podemos pensar en el presente y mirar un poco hacia el futuro más inmediato. Quizá así podamos darnos cuenta de que, a lo mejor, hay cosas que aún podemos cambiar.

Feliz día de la Tierra =).

PD: Tendría que haber escrito esto ayer, pero estuve estudiando, tuve problemas con unas cosas del ordenador, y tampoco me encontraba muy allá. Así que felicitaciones atrasadas que además se juntan con las del día del Libro de hoy =D.

sábado, 12 de marzo de 2011

Es el fin del mundo. ¿No os dais cuenta?
No vengo con una intencionada entrada acerca del fin del mundo, no. Vale, sí. No sé, a medias. Sinceramente no sé si será en el 2012 o en el 3020, si nos quedaremos tres o cuatro días sin Sol, si la Tierra morirá incendiada o congelada, si un acelerador de partículas provocará antimateria de esa suficiente para tragarse los continentes o si un virus mortal de un laboratorio se extenderá como la pólvora para matarnos a todos en cuestión de días. Esto es lo que nos enseñan las películas, las series, las leyendas urbanas y las curiosas interpretaciones de leyendas y videntes antiguos. Por supuesto también hay teorías, mucho más científicas, que me cuesta un pelín entender (y más cuando me lo cuentan en inglés, si es que soy muy atravesada) y que también nos describen, casi con todo detalle, como podría ser ese día del fin del mundo. Lo que sí está claro es que de cualquier manera, será un fin del mundo únicamente humano. Desencadenado por ellos y que acabará con ellos. Y creo que realmente el fin del mundo lo llevamos viviendo casi desde que al ser humano, tan listo él, se le ocurriera talar un árbol y sacar provecho de ello. Es cierto que la Naturaleza lo da todo, y sin ella obviamente no hubiésemos conseguido la mitad de lo que tenemos ahora. No es que esté mal usarlo, sino usarlo mal, y la ambición también tiene su precio.

No es que este tema haya venido de repente a mí, ni que de la noche a la mañana haya comenzado a pensar de esta forma. Lo cierto es que mi mentalidad es verde (por así decirlo) desde siempre, únicamente comenzó a tomar conciencia y a moldearse en plena ebullición hormonal, cuando tenía unos catorce años. He decidido que estas opiniones, críticas, exigencias, golpes de remo, enseñanzas, etc. con respecto al tema, van a dejar de ocupar mis pensamientos y quitarme el sueño alguna que otra vez, o ser simplemente un tema más de hablar con mis amigos, para ser más públicas. Narices, que ya estoy muy quemada.

El caso es que este tema, precisamente, ha venido a cuento del tan conocido ya terremoto 8.9 en la escala de Ritcher en Japón, y el tsunami con el que vino de la mano (vaticino una entrada geológica en los próximos días).
Ya lo he publicado en pequeños comentados de estado en mi Facebook personal, algo creo que en Twitter y también en mi blog en inglés. Y lo voy a repetir de nuevo todo: para empezar, la gente ha empezado a lanzar algo en Twitter conocido como "Pray for Japan". Me parece realmente estupendo que la gente, creyente o no, más solidaria o no, decida hacerlo. Pero vamos a ver, ¿de verdad creéis que con eso lo solucionáis todo? ¿No será mejor actuar, con lo mínimo que se pueda hacer o incluso si no se puede hacer nada? Yo también sé rezar si me lo propongo, ése es el camino fácil, el que parece que nos salvará a todos. Creerme que si un meteorito impacta en la Tierra, Dios no va a estar ahí para pararlo. Ni loco. Y ya no es decir tampoco: "si existiese Dios". Es que hay cosas que se escapan a nosotros, a él. Esto ha sido causado por la dinámica de la Tierra y de la Naturaleza, que necesitan de vez en cuando demostrar a los seres humanos quien es verdaderamente fuerte aquí en este planeta. Nos paran los pies, evidencian los límites de las personas, intentan decirnos que están ahí, que no nos pasemos. Aún son ellas las que mandan, siempre que estén vivas. Porque para quien no lo sepa o no lo crea, la Tierra es un gran organismo: está viva, pero eso es motivo de otra entrada diferente.


Foto: Flickr

jueves, 24 de febrero de 2011

Me gusta mirar desde mi pequeña atalaya.
Hoy me he asomado un ratito, haciendo un pequeño descanso mientras estudiaba Biología (aunque lo cierto es que no he vuelto a prestar atención a mis apuntes), y me he quedado mirando el cielo durante unos cuantos minutos. Después mi mirada no ha podido evitar posarse sobre los pequeños individuos que andaban de un lugar a otro, con más o menos prisa, intentando no llegar tarde a las clases de gimnasia o deseando llegar a casa cuanto antes y descansar. Pero a diferencia de otras veces, no me he fijado realmente en esas personas, ni siquiera me he parado a pensar en ellas. A diferencia de otras veces, mi mente ha recorrido las calles y los edificios que se aprecian desde la atalaya. Delante de la fachada de mi edificio hay un gimnasio enorme, un aparcamiento, un colegio, un instituto, una guardería y casas, muchas casas. A lo lejos, unos pequeños cerros, ahora verdes, se asoman algo tímidos. Es ahí cuando me he puesto a pensar, cuando he llegado a la conclusión de que hace apenas diez años (o incluso menos) aquella zona no era más que tierras, cultivadas o sin cultivar, algún que otro descampado desolado, y terrenos llenos de olivos, de los cuales han sobrevivido unos pocos privilegiados que, sometidos al boom de las empresas de construcción, han visto como sus semejantes morían o eran arrancados del terreno. Los escasos supervivientes a la masacre, ahora sólo pueden someterse a la monotonía de un pequeño parque, que no es más que una forma ridícula de disimular lo que pasó. Hace veinte años, o menos también, había una extensa laguna que a veces asoma tímida, en forma de grandes charcos cuando llueve demasiado. También la han matado.
Por un momento he cerrado los ojos. He intentado dejar de escuchar el sonido cortante de los coches al rozar con el aire, de las voces de esas personas que no habían captado mi atención y de mi conciencia que me llamaba a seguir repasando Biología. Mi mente intentó evocar una imagen pasada y por un momento, desaparecieron todas las casas, el gimnasio y el parque de olivos. En su lugar había un terreno verde, lleno de vegetación y olivos claro. Ahora el cerro se fundía con el terreno que había delante mío en un pequeño y extenso valle que respiraba vida.
No sé si realmente ese lugar fue así en algún momento, lo que sí sé de verdad, es que deseé con todas mis fuerzas ver algún día esas construcciones desaparecer, ya sean de mi urbanización o de cualquier otra zona. Simplemente por el hecho de respirar de nuevo y encontrarme a mí misma, tal y como conseguí con mi imaginación.
No sabéis lo a gusto que me sentí por un momento.


jueves, 22 de abril de 2010



Just one dream

Feliz día =D


lunes, 19 de abril de 2010

Primavera

¿Os he contado alguna vez lo mucho que me gusta la primavera?
Pues ya lo sabéis.
A pesar de que estos últimos días las lluvias apenas han permitido disfrutarla.

Pasear por las calles soleadas, resguardadas por las sombras de árboles cubiertos totalmente de hojas verdes que se mueven suavemente por el aire. No hace calor y puedes pasear tranquilamente con una chaqueta. Y aunque suene a pijotada, qué queréis que os diga, no sólo ese airecito y esos árboles y jardines verdes me reconfortan, sino también los pajaritos que se escuchan cuando la calle se queda tranquila.
A veces me quedo parada, creyendo imposible que esa paz pueda ser posible. Lo único que me hace dudar de ello es la propia ciudad. Entonces me olvido de todo, me concentro en el sonido de la naturaleza y miro al cielo que, normalmente azul con ese tono tan intenso y particular que tiene, salpicado de nubes, me hace sentir tan tranquila y por un momento, permite que mi mente deje pensar en las tensiones diarias.

jueves, 4 de febrero de 2010

Estúpida.

¿Que las plantas no sienten?


Estúpida.


Que una persona supuestamente tan inteligente y tan pensadora me diga eso... vamos, cualquier persona que me diga eso, me ofende y no sabe cuánto.

Todas las plantas sienten, pero no somos capaces de escucharlas cuando se quejan. De hecho, pienso que los seres humanos somos los únicos seres vivos que no tienen sentimientos.




miércoles, 22 de abril de 2009

Mama Tierra


Aunque no me gusta mucho este estilo de música, la canción en sí es 
genial.

Feliz día de la Tierra =D.