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domingo, 21 de octubre de 2012

No arrepentirse de nada

No me gusta que la gente deje escapar sus oportunidades.

Porque luego sientes la impotencia y la tristeza al pensar en lo que podría y no podría haber sido. 
Lloras. No puedes evitarlo.
Te sientes un estúpido y suplicas por poder volver al pasado. Al momento mismo en el que la dejaste pasar. 
Crees que nadie te puede ayudar, ni siquiera tú mismo. Te encierras en una burbuja de oscuridad de la que es difícil salir.

Pero hay que salir.

Por todo eso me he dado cuenta de que debo de dejar de ser débil y cobarde. De aprovechar la oportunidad cuando se me presenta, de decidir luego si ha sido una buena elección o no, y en este caso volver a empezar con ayuda de una nueva opción. Sé que sólo así, no me arrepentiré de nada.

"Las oportunidades hay que atraparlas deprisa, sin dudar" (Amélie)

domingo, 16 de septiembre de 2012

.

Todos necesitamos orden en nuestras vidas, pero no podemos evitar amar el caos.

Nos gusta esa sensación de que pasan demasiadas cosas en las que estamos involucrados. Aunque soñemos con tener una vida sencilla y tranquila, interrumpida de vez en cuando con algo que nos saque de esa burbuja somnolienta.
Necesitamos tener todo bajo control, pero que alguna que otra vez se nos escape de las manos.

De otra forma nos sentiríamos perdidos y moriríamos de aburrimiento.
Porque aunque nos quejemos, maldigamos y pensemos cosas del tipo "¿por qué a mí?", en el fondo sabemos que no seríamos los mismos sin todo ello. 

Cosas de humanos, supongo.


Y con esto celebro los 4 años que cumple el blog, que se dice pronto =).

domingo, 15 de julio de 2012

Aprendiendo.

Porque sí. 

Porque la vida está para disfrutarla.

Y si te tienes que pasar tres días casi sin dormir, los pasas. Porque seguro que merece la pena.
Da igual si es con unos, o con otros, el caso es hacer lo que consideras oportuno en cada momento, sin mirar atrás o a los lados. Y si a alguien no le parece bien, que no mire. Es tu vida y la tienes que vivir tú, decidiendo quién entra en ella y quién no, cómo y cuando. Si te equivocas, aprendes. Si aprendes, vives mejor. Si te lamentas sólo conseguirás que todo se torne de un color que no es de tu agrado.


Gracias a todos, gente de Internet (incluidos los que me leéis aquí) y gente de no-Internet. 
Gracias por haberme enseñado esto, que para bien o para mal, me servirá para algo.

jueves, 15 de marzo de 2012

Cambio.

La vida es una lección constante. El día a día, el trato con las personas, el instituto, un parque e incluso el andén del tren, todos son escenarios donde puedes aprender mucho de los demás. Donde, al ver las faltas de los otros, y según tu moral, puedes decidir si realmente están haciendo bien o mal. Luego te miras al espejo y te dices: "Yo también lo hago inconscientemente". Y te das cuenta de que no puedes seguir así.

Cree que algo parecido es lo que la sucede en estos momentos. Los últimos seis años la han transformado por completo, dejando a la niña inocente y despreocupada atrás. La timidez ha ido dejando a sus espaldas la personalidad extrovertida, reduciéndola. Y está cansada de ignorarla. Aunque no haya dejado nunca de reír (¡es imposible no hacerlo!), tampoco ha vuelto a ser lo mismo. El miedo a no encajar bien, sobre todo en una conversación, a decir tonterías o cualquier burrada sin venir a cuento y luego reírse de sus propias ocurrencias, están presentes todos los días, a cualquier hora. Ha desarrollado una torpeza ilusoria, puesto que surge del "qué pensarán de mí", "¿seré una tonta?", "¿de verdad alguien podría fijarse en mí de alguna forma especial?", de mirar hacia todos lados preguntándose si ha hecho algo que resulte ridículo, a que se rían de ella. Cuando en realidad todos tienen cosas más importantes que hacer. Y si se ríen de ti, ¿qué más dará? Muchos ni te conocerán, y los que te conozcan seguramente lo olviden al día siguiente.

Seguir el orden, lo que parece bien, incluso en la apariencia física. Sentir caos por dentro, querer hacer una locura pero no sentirse capaz para ello. Algún día le gustaría ir a la peluquería y decir: "Haz lo que quieras con mi pelo", "Lo quiero corto como un chico", "Tíñelo de este color".

Pero ya está cansada de todo. Quiere cambiar. Para hacer que los demás realmente se den la vuelta, la miren, y piensen: "Wow", al ver a una persona segura de sí misma, que se ríe de sus tonterías, que no se queja de nada, y que puede destacar por igual que cualquier otra persona en un corro de amigos o conocidos.
Parece haber aprendido bastante de la gente, y ya es hora que de que corrija en ella lo que ve mal en los demás.



domingo, 4 de marzo de 2012

Hallo, ich heiβe Sara.

Und ich bin ein Schleim.

miércoles, 29 de febrero de 2012

29 de Febrero

Calendario, horas, días, semanas... Todo inventado.

No existe.

El que hoy sea 29 de Febrero me parece algo "mágico", por decirlo de alguna manera. Pero cuando me paro a pensarlo me doy cuenta de que no existe este día. Ni el 1 de Marzo, ni el 25 de Junio.

No son más que el reflejo de la necesidad humana de controlarlo todo. Hasta el tiempo. Y hacer de ello algo que nos sirva, que nos parezca real.
Lo materializamos en forma de esos calendarios que en realidad, no sirven para nada.
¿Quién nos dice que hoy y no ayer o dentro de veinte días, es el primer día del año y no cualquier otro día? ¿Quién nos dice que realmente es hoy nuestro cumpleaños?

Nadie.

Sólo nosotros, porque necesitamos sentirnos superiores, incluso con respecto al tiempo.
Y si a la Tierra le sobran cada año 6h es porque ni siquiera nosotros podemos cambiar eso. Y lo tendrán calculado miles de científicos, físicos, astrónomos y demases, pero a mí no me convencen. Tendemos a calcularlo todo, buscar el sentido de todo lo que nos rodea, manipularlo y controlarlo, porque somos incapaces de hacer todo eso con nosotros mismos.

Creo que envidio cuando se consideraba año a un simple ciclo de cuatro estaciones, siempre tan ordenadas.


Feliz 29 de Febrero.

viernes, 24 de febrero de 2012

Admiración.

No sé, pero creo que somos unos tontos, en general. No sé si es cosa de la mentalidad de este país (que no voy a entrar, pero es un tema que me toca mucho la moral, la verdad) o que realmente no sabemos valorar las cosas, pero curiosamente, y en general, admiramos más las cosas que no son importantes.

Como la gente que trabaja y estudia, por ejemplo.

Cualquiera diría: "Pues que se dedique a una u otra cosa, que las dos... pues no puede ser."
Y así cientos.

Pues qué queréis que os diga, verdadera admiración es la que me inspira una compañera de clase, que con veinte y pocos años vive, no sólo independizada, sino que va a clase todos los días por la mañana y trabaja por la clase. Que tiene que hacer cambios de turnos para poder ir a las prácticas, que tiene más preocupaciones que la mitad de la gente de mi clase, y que encima, aprueba los exámenes, mejor o peor.

Y os hablo de ella porque es el ejemplo más cercano pero, ¿y muchas más personas que como ella, se lo curran para ser alguien? ¿Y esas personas que hacen el doble o triple de esfuerzo por conseguir algo que otros a la mínima desperdician?

No quiero parecer una abuela, pero no puedo seguir mirando con los mismos ojos a las personas, sabiendo que muchas estarían dispuestas a sacrificarse más o menos para poder estar en la universidad, mientras que otros van a clase para molestar, llegan tarde (como MEDIA HORA y encima está disfrutando de una puta beca de 4000 euros) o simplemente no aprovechan el tiempo para estudiar medianamente.

Creo que todos tenemos mucho que aprender.

sábado, 31 de diciembre de 2011

2011

Hoy, obviamente, se acaba el 2011. Lo cierto es que debería pararme a reflexionar sobre este año, que ha estado lleno de emociones y sentimientos tan diferentes y encontrados, que en algunos casos he creído explotar. Pero sinceramente, no me apetece. Lo pasado, pasado está, tanto lo bueno como lo no tan bueno.

Sí que es cierto que todo lo malo que ha sucedido, no ha sido sino el precedente de algo realmente positivo: sobreviví a los finales de Matemáticas y Filosofía (obligatorios para todos ;_;) y conseguí, no sólo afianzar lo que ya había estudiado durante el curso, sino incluso subir un punto mi nota en Matemáticas. Sobreviví a las dos peores semanas de mi vida anteriores a la Selectividad, no por el hecho de estudiar en sí, sino porque soy de las que se agobian a veces con mucha facilidad y llegué a tener pesadillas (a los que esteis en segundo de Bachiller y similares, no os preocupéis, es que soy así de hipocondríaca xD). Pero mi esfuerzo se vio recompensado con una nota más que suficiente para entrar en la carrera que yo quería, y con una nota de 10 en el examen de Filosofía en PAU. Creedme que es el 10 del que más orgullosa me siento, porque la primera en sorprenderse fui yo misma, y fue mucho más inesperado para mí que para los demás, estad seguros de eso. He pasado, si bien no el mejor verano, uno digno para recordar: por casualidades de la vida y de pura chiripa xD, conseguí viajar a Londres, una de las ciudades que necesitaba visitar en la vida, y no sólo Londres, sino también el Stonehenge (nunca pensé que fuera capaz de estar AHÍ) y Bath. Y entré en la carrera y la universidad que quería, aunque con ciertos altibajos de humor también, puesto que no ha sido todo como esperaba pero que supongo, superaré algún día.

No ha sido todo, sin embargo, también he conocido a personas estupendas, he reforzado amistades antiguas y he madurado en varios sentidos. He descubierto cómo hay cosas que no son lo que parecen, cómo las personas pueden llegar a equivocarse, de cómo cada uno sigue su camino cuando acaba un ciclo y cómo todos, sin quererlo, cambiamos.

No puedo suprimir nada de este año. Me quedaré con todos los momentos y circunstancias agridulces, los propósitos que me hice al principio y no cumplí, las cosas que obtuve sin proponérmelo siquiera, y de los pequeños guiños que la vida te concede en contadas ocasiones.
Espero que tanto para mí, como para todas las personas a las que tengo aprecio, tengan un 2012 mucho mejor que éste.

Nos vemos el año que viene =).

domingo, 4 de diciembre de 2011

Quién sabe.

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo.
No sé qué me ha pasado esta vez, que todo ha pasado frente a mis ojos sin que yo apenas fuera consciente de ello. Quizá para bien, o quizá para mal, quién sabe. Pero estamos a menos de dos semanas de Navidad y por algún motivo lo siento extraño. Tengo ilusión por estas navidades en realidad. Quiero que sean especiales, pero esto no depende sólo de mí.

Han sido unos últimos cuatro meses raros. Parecía que el verano no quería separarse de nosotros, y que el frío gélido que se te cuela en los huesos, propio de Noviembre, estaba perezoso y no ha llegado hasta hace apenas unos días.

El mundo está loco. Y el tiempo, hablando.

domingo, 30 de octubre de 2011

Pequeños tesoros

Nací y crezco en una familia de lectores.
Desde pequeña me acostumbré a una casa llena de libros, libros de todos los colores, tamaños y temáticas. Algunos parecían esconder los cuentos más bonitos del planeta, y otros simplemente eran feos y oscuros. Había estanterías llenas hasta el techo en nuestra habitación del ordenador, pero también en el salón, escondidos en armarios y cajas y con el tiempo, comenzaron a aparecer en mi cuarto también. Incluso teníamos que llevarnos muchos de ellos a nuestro pueblo, porque en mi casa (que era muy pequeña) no cabían todos juntos. Para mí nunca fueron extraños, al contrario, lo raro sería entrar en una casa en la que no hubiese un solo tomo, de cualquier cosa.
Mis padres me enseñaron, no siempre con palabras y nunca con dureza, que los libros son pequeños tesoros que hay que cuidar, que cada uno de ellos esconde diferentes mundos, personas y aventuras que están siempre ahí, esperando que alguien los descubra y pueda, por unas horas, días o semanas, sentirse incluso dentro de la propia historia. Me enseñaron a cuidarlos, a quererlos y coleccionarlos. Leer se convirtió en algo necesario, en hábito y en gusto. A veces, tengo que reconocer, me daba mucha pereza leer, y otras estaba deseando terminar los deberes para coger algún libro. Sin embargo, no me atrevía con esos lomos gruesos que se veían a lo alto de las estanterías, sino con otros más finos y acordes a mi edad, como los de la famosa colección El barco de vapor o El duende verde. Leía casi todos los libros de la biblioteca de clase, a una velocidad alarmante en algunos casos. Un año llegué a leer cerca de sesenta libros. Nadie creía que los hubiese leído de verdad, pero lo que no sabían es que leía cada día, sentada en mi escritorio, después de cenar y de haber hecho todos los deberes. A veces sólo leía unas pocas páginas, otras capítulos enteros. En algunos casos leía rápido para terminar el libro cuanto antes y cogerme uno mejor, y otras porque simplemente no podía parar.
Con sus historias además, conseguí desarrollar una curiosa imaginación que en algunos momentos se tradujo en intentos fallidos de libros que aún están a medias, llenos de típicos tópicos y personajes que sólo existen en mi cabeza. Nunca me importó crear relatos para clase, aunque a veces también contaba con la ayuda de mis padres, porque no sabía cómo darles forma. Creo que gracias a los libros, nunca me interesaron más de lo necesario los videojuegos. De hecho, no recuerdo haber pedido ninguna consola, quizá sólo la Game Boy Advance porque la tenía mi primo y claro, yo también la quería aunque no sabía por qué. Apenas jugué un par de juegos en mi ordenador, y enseguida me cansaba de ellos. No tenían tanta gracia, aunque es cierto que algunos te hacían pensar.
Gracias a los libros de mi antigua casa, a mis padres y el esfuerzo que hacían los profesores porque los niños consiguieran querer mínimamente a los libros, conocí las aventuras de Kika Superbruja de pequeña, los libros de Los Cinco, llenos de misterio, y otros tantos libros y autores (Carlos Ruiz Zafón, Laura Gallego, Michael Ende) que son tan importantes en mi vida ahora.
Y aunque parece ser un poco irregular en mí el hábito de la lectura últimamente, no es raro que tenga épocas en las que no pueda evitar pensar en muchos libros y otras en las que apenas los hago caso, todo gracias a las clases. Pero todo esto que siento, sigue ahí, y siempre estará. Es algo que tengo inculcado.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El lenguaje

No sé si será cosa mía que estoy paranoica perdida, o esta cuestión se la ha presentado a alguien más.
Desde hace bastante tiempo, siento una especie de curiosidad hacia el lenguaje y el significado de las palabras. Y que sepáis que en esto no tiene nada que ver Wittgenstein, ni su teoría, ni su amor al lenguaje, ni que el propio autor me permitiera sacar una muy buena nota en Filosofía de la Selectividad. No. Es una cosa que ya llevo planteándome desde hace bastante tiempo, como he comenzado diciendo.
El caso es que, por más que le doy vueltas al asunto, no consigo encontrar el sentido a las palabras. Es cierto que son necesarias, en cierto modo, puesto que nos sería más difícil (o no, eh, que podríamos comunicarnos con nuestra propia conducta, nuestra manifestación de los sentimientos y más cosas, ¿o no?) de alguna manera comunicarnos. Al menos, supongo que yo, o cualquiera lo vería desde esta perspectiva ya que no podría imaginar una sociedad, una comunidad de humanos, que no utilizara la palabra. Aunque quién sabe, a lo mejor nuestra historia se hubiese desarrollado de un modo completamente distinto, ya que un pequeño discurso bien hecho, que provenga de una persona que sepa hablar, podría convencer a cualquiera de una idea totalmente opuesta o distinta de la que tenía en mente y que podría tener arraigada desde que nació. Como sea, muchas veces me pongo a pensar en una palabra cualquiera, en español para que nos sea más fácil, y visualizo en caso de que sea un objeto, la palabra en mi mente, con la forma de dicho objeto. Pero luego la analizo. Y me fijo que tiene unos caracteres que yo misma podría reinventar y cambiar por otros que pudieran representar lo mismo, y unos sonidos que aleatoriamente adjuntamos a los símbolos. Lo peor de todo es cuando esos sonidos ya me cambian al pensar en inglés por ejemplo, y me hacen ver que todo es completamente aleatorio y subjetivo. Lo mismo sucede cuando pienso en una palabra que no hace más que representar un sentimiento, o algo tan etéreo y abstracto que apenas podemos imaginar o incluso saber realmente lo que es. ¿Cómo podrías describir el odio por ejemplo? ¿Y por qué lo llamamos odio? No me valen explicaciones de que venga del latín, del griego o del nosecuantos, porque entonces la culpa (por decirlo de alguna manera) de que esas palabras sean así de subjetivas, no es nuestra, no es de ahora, sino desde el momento en que empezó la escritura. Así me pasa que cuanto más repito una palabra en mi mente, progresivamente deja de tener sentido y paso a preguntarme todo el tiempo si realmente es algo tan real e importante como parece que tiene que ser. No sé si me explico.

Pero entonces, a pesar de querer renegar a veces de los humanos, me doy cuenta de que el lenguaje y todas sus consecuencias son necesarias para nosotros. Con él cometemos errores, metemos la pata y en muchas ocasiones herimos a las personas. Pero también sirve para acompañar a nuestros gestos, para dar una mayor explicación a las cosas que hacemos o no, para pedir disculpas aunque no sean del todo sinceras, e incluso para quejarnos de nuestra propia creación. Porque es indudable que el ser humano necesita de estas cosas para poder sobrevivir.


sábado, 3 de septiembre de 2011

Momentos íntimos

Muchas veces me he preguntado si alguien más tenía esos momentos íntimos y personales. Y con momento íntimo no me refiero a la necesidad de ir al cuarto de baño o cualquier otra guarrada que os estéis imaginando (que os conozco ¿eh?). De lo que hablo ahora mismo es de esos momentos que, por ser tan especiales o importantes para alguien, se viven en intimidad, y no eres capaz de compartir con nadie, que para eso son tuyos leñes.
Uno de ésos es cuando, a pesar de estar rodeada de muchas personas, pasear por una calle abarrotada o sentir un jaleo enorme cerca de ti, tú te quedas enfrascada en tus propios pensamientos. Pueden ser tan tontos como quieras, pero estás completamente en otro mundo, y de esos pensamientos te vas a otros y a otros, y llega un momento en que quedas totalmente dentro de una burbuja. Una burbuja que parece flotar entre esas personas que están a tu alrededor y cuyas voces parecen un eco tan lejano al que apenas pones atención, ya que tus pensamientos son mucho más importantes. Pues bien, de esto lo que más me fastidia (jode si creeis que es más expresivo) es que, cuando más a gusto estás en tu burbuja de color, llega alguien y la rompe. Y tengo la misma sensación como si esa misma persona hubiera cogido un alfiler y hubiese pinchado ligeramente la burbuja. Hala. Adiós.
Pero sin duda, mi momento más especial, mágico e importante, es cuando llego al final de un libro. Puedo leer en cualquier lugar a cualquier hora si os empeñais, pero ¿leer el final o el desenlace? Nunca. ¿Habéis leído? NUNCA. Pienso que el hecho de terminar de leer un libro es tan personal y tan tuyo, que no puedes leerlo en el tren por ejemplo. Siempre que me queda poco o sólo el desenlace, no puedo hacer otra cosa más que cerrar el libro y esperar a estar en mi habitación, sola, con la calma de la noche y la tenue luz del flexo de mi mesilla la mayor parte de las veces. Y es que es ahí el único momento donde puedo reír, llorar, enfadarme, morderme las uñas de nervios o gritar mentalmente a los personajes cosas como "¡Que no entres ahí!", "¿No ves que te van a pillar?", "¡Oh no! Que va a morir al final". Entonces es cuando realmente soy capaz de saborearlo, de vivirlo, de sentirlo. Y es mi momento íntimo favorito.

Ahora si queréis, podéis contarme vuestro momento íntimo =). Me encantará leer los vuestros, aunque seguro que alguno coincidís conmigo.

Espero que nos leamos pronto, ratoncitos. Un beso os quierooooo.


PD: XDDDDDDDDDDD. La despedida es coña, pero sí, es cierto que os quierooooo ;).

jueves, 2 de junio de 2011

Pasos hacia delante

Porque al final, sólo elegí lo que creía que era mejor para mí: seguir hacia delante en otro lugar. Y aunque ahora me dé un poco de pena mirar atrás, y me imagine cómo podría haber sido todo de otra forma, estoy feliz, he pasado un año estupendo y no me arrepiento de nada.
Y eso es lo mejor de todo, que he conseguido disfrutarlo... dentro de lo que se podía =).



There ain't no other step than one foot right in front of the other.
Somehow, we keep marchin' on.

martes, 31 de mayo de 2011

Destinados

Holita vecinitos.
Sé que Silhouette escribió el domingo una entrada (que yo he leído hoy x'D) acerca de la casualidad y el destino, a partir de algo que yo escribí en mi blog en inglés y que podéis leer aquí. Y también me gustaría expresar mi opinión al respecto, espero que no os moleste.
Bueeeno. Hablaré del destino, sí. Pero antes os diré que mi mente es, y ha sido siempre, un patiburrillo de cosas imprecisas y nunca he sabido por qué decantarme. Así que nunca he sabido si creía o no en el destino, y cómo no me aclaraba ni conmigo misma, simplemente dejé de planteármelo creo, aunque tendría épocas en las que creería y otras en las que no, ni lo recuerdo. Hasta algún momento de mi vida que sabría decir, en el que me di cuenta que el destino no era más que un elemento más cultural. No sé si proviene de los romanos, de los egipcios o de la Atlántida, pero sobre todo es la religión (de verdad corregirme si me equivoco) la que lo defiende. En el caso del cristianismo por ejemplo, Dios sería el que determina los destinos humanos, porque es quien traza el principio y el fin del mundo, así que por mucho que quieras no puedes escapar a lo que Él dice. Es por eso por lo que no creo en ello. No hay ningún tipo de deidad, ni fuerza suprema, ni leches que decida que vas a elegir eso y no lo otro en la vida. Simplemente lo eliges tú, en función de las circunstancias, del momento en el que te encuentres, de tus sentimientos en esos momentos; de manera que si te encontrases en otra situación y tuvieras que tomar la misma decisión, a lo mejor elegirías algo completamente distinto. En todo caso, lo único que influiría sobre tu "destino" por llamarlo de algún modo, sería la sociedad, pero eso es otro tema.

Pero es cierto que muchas personas confunden el destino con la casualidad, y tengo una amiga que es muestra de ello. No diré nombres (pero podéis llamarla Pepita), y puede que la situación os parezca absurda y tonta, pero es real, os lo aseguro. (Bah ya esto es por entreteneros un poco xD) Resulta que el año pasado, durante las fiestas de mi ciudad en Septiembre, estábamos todas mis amigas y yo en plan: "Vamos a hacernos amigas de chicos guapos". Bla, bla, bla xD. Curiosamente nos topábamos muy a menudo y durante varios días con un grupo de chicos de nuestra edad, y una amiga conocía a un par de chicos y le dijo a Pepita: "El de verde es perfecto para ti". Desde entonces nos cruzamos con el chico muchas veces en la calle, resulta que vive o entrena o no sé qué hace, cerca de la autoescuela donde trabaja mi amiga Pepita, así que ella lo ve todos los días, y al parecer se lo encuentra hasta en el Mercadona. Y va y me dice que es el destino. Me meo. Simplemente da la casualidad de que mi ciudad no es especialmente grande, así que quieras o no, te encuentras al mismo tipo de gente, de nuestra edad, por los mismos sitios, porque hay tres lugares contados a los que puedes ir para "entretenerte" o como punto de quedada: la estación, el parque, el Carrefour. Y si vive en frente de la autoescuela, no es más que una casualidad de la vida, y más tratándose de un barrio nuevo.
¿Qué pensáis?

martes, 10 de mayo de 2011

Bocas cerradas


" De lo que no se puede hablar, mejor es callarse ".

Ludwig Wittgenstein.



Oh sí. Me encanta. Es una buena frase que aplicar de vez en cuando, sobre todo cuando se hablan de cosas sin sentido, de invenciones, de cosas que no son de este mundo =).
Llamadme loca o tonta, pero me gusta la filosofía de este año. Y de verdad que creía que no lo iba a decir nunca.

sábado, 23 de abril de 2011

Qué afortunados...

Mires donde mires, hay color. Hay vida.
Somos muy afortunados por haber surgido, por caprichos de la naturaleza tal vez, en un planeta como éste. Un planeta lleno de colores, de texturas, de olores, que están ahí, gratuitos para todos, casi ilimitados, pero sobre todo, son un regalo desinteresado. Todo lo que realmente necesitamos está (o estaba más bien) a nuestro alcance, sólo teníamos que descubrir para qué y cómo utilizarlo. Lo demás venía solo. La naturaleza nos daba aquello que necesitábamos para vivir, al igual que se lo daba a la bacteria más simple o a la ballena más grande del océano. No deja de ser una madre que se preocupa por igual de todos sus hijos (suena cursi ¿eh?, pero pensadlo). Lo malo es cuando, aprovechando cierta ventaja que suponía nuestro cerebro, en vez de emplearlo para mejorar sí, no estoy negando eso, lo comenzamos a emplear para construir cosas, máquinas, y destruir todo aquello que nos habían dado. Es cierto que había ciertos peligros que había que superar: la lucha por la supervivencia, pero al igual que nosotros necesitábamos de otros para sobrevivir, otros necesitaban de nosotros. Con el desarrollo, y viendo que podíamos vencerlos, comenzó una masacre indiscriminada por todo el planeta, hasta reducir el espacio natural a lo que queda ahora, y producir una serie de efectos sobre todos los medios que ya no pueden ser revertidos.

Somos afortunados por vivir en un planeta así, y a pesar de todo, cegados por la avaricia, el miedo y la oscuridad, lo hemos destruido.
Aunque no podemos volver al pasado para enmendar errores, sí que podemos pensar en el presente y mirar un poco hacia el futuro más inmediato. Quizá así podamos darnos cuenta de que, a lo mejor, hay cosas que aún podemos cambiar.

Feliz día de la Tierra =).

PD: Tendría que haber escrito esto ayer, pero estuve estudiando, tuve problemas con unas cosas del ordenador, y tampoco me encontraba muy allá. Así que felicitaciones atrasadas que además se juntan con las del día del Libro de hoy =D.

jueves, 14 de abril de 2011

Conservador y conservación

Las clases de lengua y literatura son mortales, creedme. No nos están enseñando nada, no sé hacer una mísera valoración crítica de un libro (son dos puntos del examen de selectividad) y no tengo ni idea de cómo enfocar la literatura, ni cómo estudiarla ni nada. Pensaréis que eso ya es cosa mía, y en parte sí, pero en otras asignaturas nos están enfocando un poco hacia el examen, de manera que en filosofía, por ejemplo, de doce autores con estudiarme seis ya puedo pasarlo. ¿Ahora me entendéis?
El caso es que nuestro profesor no sabe enseñar, de verdad, él habla y dice: "Los autores de los años 50 están en las páginas tal y cual, miradlo y comentadlo" y se va a otra cosa .-. En serio, me pone de los nervios. Así que para hacer nada en clase, pues también puedo hacerlo en casa. Tampoco es que facilite la atención, porque sus explicaciones son mortalmente aburridas, es imposible atender. Normalmente estoy haciendo mis propios resúmenes de literatura, ejercicios que me quedan de matemáticas por ejemplo o sudokus (xD). Luego me llama la atención (solamente a mí, cuando el resto está hablando, cantando y pasando más aún de él, porque aunque esté haciendo otra cosa, intento escucharle para al menos que si me pregunta, estar medianamente atenta) y me dice que las matemáticas no son compatibles con las letras... En fin.

A veces se pone a hablar de sus cosas y dar su opinión, normalmente lo introduce o finaliza así: "Pero esta es mi opinión ¿eh? Jejeje. Seguramente estoy equivocado" y así xD. Hoy estábamos leyendo poesías posteriores a la Guerra Civil, y de un autor (del cual no recuerdo el nombre) ha dicho que era ecologista. Aquí es cuando he puesto la oreja y he atendido, porque se ha puesto a dar su opinión al respecto. Al parecer, los ecologistas ahora son conservadores. WTF. Qué tendrá que ver una cosa con la otra. Una persona conservadora, o al menos lo que entiendo yo, es aquella que defiende unos valores culturales, políticos y sociales en cierto modo atrasados, ¿no? Un ecologista no está hablando de que hay que conservar la cultura de una región, ni que la religión tiene que ser así o así, o que haya que volver al régimen feudal por ejemplo. No. Otro sentido sería si, al hablar del ecologista como es realmente, se dijera que pretende la conservación de la naturaleza, porque a mi parecer son personas realmente avispadas (ya que aunque de esto nos hemos ido dando cuenta todos, no queremos reconocerlo) que se han percatado de que el ritmo de vida y de consumo actual de la humanidad, está acabando con la poca naturaleza que queda en este planeta. ¿Y eso es malo? Está bien si no estás de acuerdo con algunos de sus métodos, porque yo también pienso que algunos son un poco extremistas, a pesar de que a más de uno/una habría que cortarle una mano o sus países bajos para que deje de contaminar ríos con los vertidos de su fábrica, por ejemplo. Pero de ahí a decir que son conservadores... No creo que quieran volver exactamente a la Edad de Piedra, pero sí con los conocimientos actuales y al ser suficientemente inteligentes (como se supone que es el ser humano), actuar racionalmente y encontrar cierto equilibrio con la naturaleza, porque a final de cuentas, todos ganaremos más y viviremos mejor. Aunque quizá esto ya es un punto de vista más personal, y sinceramente, todo aquél que apoye esta visión, de forma más o menos radical, cuenta con mi comprensión.

Pues eso, vivid felices y cuidado con tirar una basurita al suelo, que ya me encargaré yo de cortaros lo que haya que cortar.
No, es broma xD. Pero avisados quedáis.
¡Un saludo!

PD: Uy, antes de que se me olvide. Creo que Silhouette (siempre me confundo con las t y las e D8) salía esta semana del hospital. ¡Ánimo mujer! =D
PDD: Feliz 14 de Abril ;3.

jueves, 7 de abril de 2011

Alma joven

Me encanta la primavera y no me cansaré de decirlo.
La sensación de una temperatura media, acompañada de un sol agradable y a veces de un viento suave y fresco. El escuchar a los pájaros canturrear en los árboles cercanos a la ventana de la clase, y oler el frescor de la mañana, ese olor a nuevo, a vida, que indica que se acerca el verano. Ese olor de esperanzas, de sueños, capaz de reconfortar a cualquiera.
El tintineo dulce del paso del tiempo, la tranquilidad y la paz que se respira a ciertas horas del día, con la dulzura apaciguadora de las sombras de árboles y un cielo azul salpicado de nubes algodonosas, de esas que parecen las descritas en los cuentos o que se han escapado de un cuadro impresionista.

Ese alma joven que recorre, como puede, cada rincón de las personas y los demás seres vivos. La primavera es, sin duda, la estación de la naturaleza y de la vida.
Me encanta.

sábado, 12 de marzo de 2011

Es el fin del mundo. ¿No os dais cuenta?
No vengo con una intencionada entrada acerca del fin del mundo, no. Vale, sí. No sé, a medias. Sinceramente no sé si será en el 2012 o en el 3020, si nos quedaremos tres o cuatro días sin Sol, si la Tierra morirá incendiada o congelada, si un acelerador de partículas provocará antimateria de esa suficiente para tragarse los continentes o si un virus mortal de un laboratorio se extenderá como la pólvora para matarnos a todos en cuestión de días. Esto es lo que nos enseñan las películas, las series, las leyendas urbanas y las curiosas interpretaciones de leyendas y videntes antiguos. Por supuesto también hay teorías, mucho más científicas, que me cuesta un pelín entender (y más cuando me lo cuentan en inglés, si es que soy muy atravesada) y que también nos describen, casi con todo detalle, como podría ser ese día del fin del mundo. Lo que sí está claro es que de cualquier manera, será un fin del mundo únicamente humano. Desencadenado por ellos y que acabará con ellos. Y creo que realmente el fin del mundo lo llevamos viviendo casi desde que al ser humano, tan listo él, se le ocurriera talar un árbol y sacar provecho de ello. Es cierto que la Naturaleza lo da todo, y sin ella obviamente no hubiésemos conseguido la mitad de lo que tenemos ahora. No es que esté mal usarlo, sino usarlo mal, y la ambición también tiene su precio.

No es que este tema haya venido de repente a mí, ni que de la noche a la mañana haya comenzado a pensar de esta forma. Lo cierto es que mi mentalidad es verde (por así decirlo) desde siempre, únicamente comenzó a tomar conciencia y a moldearse en plena ebullición hormonal, cuando tenía unos catorce años. He decidido que estas opiniones, críticas, exigencias, golpes de remo, enseñanzas, etc. con respecto al tema, van a dejar de ocupar mis pensamientos y quitarme el sueño alguna que otra vez, o ser simplemente un tema más de hablar con mis amigos, para ser más públicas. Narices, que ya estoy muy quemada.

El caso es que este tema, precisamente, ha venido a cuento del tan conocido ya terremoto 8.9 en la escala de Ritcher en Japón, y el tsunami con el que vino de la mano (vaticino una entrada geológica en los próximos días).
Ya lo he publicado en pequeños comentados de estado en mi Facebook personal, algo creo que en Twitter y también en mi blog en inglés. Y lo voy a repetir de nuevo todo: para empezar, la gente ha empezado a lanzar algo en Twitter conocido como "Pray for Japan". Me parece realmente estupendo que la gente, creyente o no, más solidaria o no, decida hacerlo. Pero vamos a ver, ¿de verdad creéis que con eso lo solucionáis todo? ¿No será mejor actuar, con lo mínimo que se pueda hacer o incluso si no se puede hacer nada? Yo también sé rezar si me lo propongo, ése es el camino fácil, el que parece que nos salvará a todos. Creerme que si un meteorito impacta en la Tierra, Dios no va a estar ahí para pararlo. Ni loco. Y ya no es decir tampoco: "si existiese Dios". Es que hay cosas que se escapan a nosotros, a él. Esto ha sido causado por la dinámica de la Tierra y de la Naturaleza, que necesitan de vez en cuando demostrar a los seres humanos quien es verdaderamente fuerte aquí en este planeta. Nos paran los pies, evidencian los límites de las personas, intentan decirnos que están ahí, que no nos pasemos. Aún son ellas las que mandan, siempre que estén vivas. Porque para quien no lo sepa o no lo crea, la Tierra es un gran organismo: está viva, pero eso es motivo de otra entrada diferente.


Foto: Flickr

sábado, 11 de diciembre de 2010



El mundo está cada día, si cabe,



UN POCO MÁS LOCO.